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La escuela ha evolucionado hacia una forma de
educación “burocrática” que impide la igualdad y el desarrollo personal, está
organizada para producir la conciencia y las relaciones sociales adecuadas para
formar el futuro del trabajador. El libro, "La instrucción escolar en la America capitalista", se ocupa del entorno institucional en
el desarrollo del sistema escolar moderno y en el que postulan su teoría de la
“Correspondencia”, Bowles (nacido en 1939) y Gintis (nacido en 1939) señalan “en la escuela se desarrollan unas
relaciones sociales que se corresponden miméticamente con las relaciones
sociales de producción”, en otras palabras enlazan a las estructuras económicas
a las estructuras escolares, se podría designar como un sistema de
retroalimentación.
Entre el currículum escolar y la organización de
producción en la economía capitalista existen diferentes tipos de puntos en
común. Primero, la jerarquía entre profesores y alumnos se corresponden con la
relación jerárquica de autoridad que existe entre empresarios y trabajadores en
el lugar de trabajo. Segundo, la falta de control de los alumnos sobre el
contenido y los procedimientos de trasmisión educativa, se corresponde con la
alienación de los trabajadores originada por la separación entre concepción y
ejecución en el trabajo. Tercero, la motivación superficial, existente en el
sistema de calificaciones de la escuela, es decir, la búsqueda de la
calificación positiva antes que del conocimiento en sí, se corresponden con la
satisfacción superficial de los trabajadores bajo el capitalismo, que trabajan
por el salario y no por la satisfacción derivada del trabajo. Cuarto, la
organización interna de los diferentes horarios, cursos etapas y ciclos
escolares, guarda una relación de correspondencia, con la producción de hábitos
y rasgos diferentes de personalidad en los individuos para que ocupen las
diversas posiciones requeridas por la jerárquica división social del trabajo. Y
por último los diferentes niveles escolares se corresponden, en fin, con los
también diferentes niveles de la estructura laboral.
A demás, los castigos y recompensas obtenidos en
la escuela son también una reproducción de los del mundo del trabajo. Estas
contribuyen a motivar a algunos individuos hacia los “logros” y el “éxito”,
pero al mismo tiempo desaniman a otros, que se encaminan a trabajos mal
remunerados, de manera que los niños que tenían poco dinero y accedían a las
escuelas, van a poseer una educación vinculada a la conducta. En este punto, no
son importantes los contenidos curriculares, sino lo que se imparte como
“currículum oculto” (o sea lo que se enseña no se encuentra en el currículum).
En conclusión,
la escuela contribuye de esta manera, a un mecanismo de reproducción de la
estructura social, estableciendo un “campo de entrenamiento”, que se
corresponde con el que se da en la vida productiva. Así, cada año el sistema
educativo, asegura que una mano de obra adecuadamente formada, dócil y
fragmentada se reproduzca para cubrir las necesidades del capitalismo cada
generación.
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